El tiempo. Ese guardián, depositario de nuestro proceso, de la vida y experiencias, que nos obliga a mirar hacia adelante. O quedarse en el eterno resplandor de una memoria finita y frágil.
La autonómica inmadurez marca compás, cuando antes, el amor desbocado era el maestro de obra de dicha edificación. Ahora el compositor cambio, el capataz de obra se desapareció, decidiendo poner a otro ser a destruir por procesos lo que construimos con tanta emoción.
Fuiste la guirnalda de una serie de proyectos incompletos, sin horario ni uso. Fuiste simplemente una obra obsoleta. Gastamos las cabillas del deseo, derrochamos concreto de alegría, planos de momentos y proporciones eróticas de cemento y cal.

1 comentario:
El Tiempo, lo estás manejando bien y a su vez el te está utilizando requetebién....
Orlando Campos R.
Publicar un comentario