domingo, 4 de marzo de 2018

Sobre la inspiración y la conspiración.

Muy pocas veces, la esencia frugal de la anatomía,
deja claro lo que es la sublime
y encantadora agonía
de estar extasiado,
por personas que vibran
ante el unísono de la epidermis del alma.

Substraer ese recodo que
se esconden entre las sabanas de tu piel
y los mosaicos que adornan tu cara,
es como
descomponer sistemáticamente
toda una serie de pasos
que en el camino se han dado…
dejando así una huella impermeable
a los albores del tiempo y
los maltratos de las esquinas maltrechas.

La distorsión que crea
las pocas conexiones
entre una sonrisa o una simple vista,
confunde por completo el interés
que nace entre las uniones humanas y los estándares sociales,
construidos por arduos procesos históricos y teológicos.

Sencillamente:
somos lo inconforme de la popularidad,
el carácter estricto de lo diferente,
que se esconde entre las bocas del común,
logrando así,
una tensa calma que alimenta la retrospectiva de
aquel fuego que llamamos deseo.

No busco el origen interno
de cada letra que conforma tu nombre,
ni tampoco conocer el vasto jardín
que recorres todas las noches,
no busco encontrarme con mi otro yo
a través de tus sabores, solamente busco
admirarte como un escultor admira su obra,
por medio del placer
que genera tallar
los encastres,
ángulos
y
secretos
que escondes.

Ronald A. Figueroa H.

Agosto 2008