G radualmente como las viñas de tus ojos
R ecurro el paraíso ardiente de tu boca
A dherido a tu silhueta de marmóreo deleitante
C esante como la brisa en tus cabellos de azabache
E stancado en el instante de tu sonrisa implacable
E sgrima tu voz en un tono de dulzura punzante
S aboreando las gotas que caen de los ángeles
T eniendo como guía el norte de tus sueños
E mitiendo sonidos que de tu garganta esconden tus latidos
F ormando así una sinfonía de bellas caricias
A cercándose al improviso final de tu recuerdos
N otando el morir de las secas figuras triste
I rradiantes de un fulgor de maravilla
A guardándote en tu exitosa vida.
Caracas 21 de Octubre de 2006