Las distintas madrugadas marcan una pauta en la víspera vespertina, a la anticipada mirada de un encuentro fortuito, más allá que un simple beso en medio de dos cuerpos.
Si lo virtual se hace real, con el transcurrir del vapor del tiempo, entonces que se cocinen los momentos a fuego lento.
Ronald Figueroa.
Fotografía de: Morristowne
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