martes, 27 de abril de 2010

Oda a las enemistades.

Por el simposio de lo transitado corre el río Estigia, divagando en las almas perdidas del paisaje de sonrisas figurativas, que complementaron el complejo sistemático de las bases fundamentales del ser humano.
La utilidad funcional de la persona, viene a formar la justificada causa de un trecho marcado por la holgada fragua del instante perecedero de los encuentros, construyendo así una efímera fantasía simbólica a todo instante recurrente a lo firmante.
Echa un vistazo a los felices retratos de tiempos pasados y compara ahora el abandono de los cuadros, en donde queda justamente una sonrisa carente de afecto, y futilezas repúdiales que conglomeran lo residual del ser humano bañando así el medio por el cual se cumplen nuestros objetivos.
El ser humano es un trampolín que ejecuta el fin de los vivos, alimentando los sueños de aquellos ideólogos que persisten en conseguirle el valor absoluto e inagotable de la amistad como estandarte del valor humano y el firmamento del movimiento al aire y sus realidades.

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